Hace 8 meses empaque todas las cosas que me atormentaban, solo cosas porque las personas ahora están en un ataúd. Cajas, bolsas, fotografías y polvo acumulado.
Cuando haces una mudanza, es hacer una retrospectiva a tu vida, cada cosa te recuerda uno o varios momentos felices ó amargos, eso no importa. La falsa ilusión de conservar cada cosa es un sentido pertenencia por lo vivido, me aferro porque se que mi memoria podría darme una mala jugada.
Al final tire todas las cosas que pretendí conservar, tire los objetos acumulados por 4 generaciones de mi familia.
Mi mente no tiro los recuerdos y a menudo me sorprende cuando me muestra la posición exacta de cada objeto, hoy fue diferente y no solo me mostró eso, me mostró como llego un cuadro a la habitación de mi abuelo.
Un cuadro que dibujaba un desierto,todos en la casa se oponían a que mi abuelo conservara ese cuadro pues decían que carecía de sentido y era horrible, Recuerdo que mi abuelo me lo mostró y me pidió le sugiriera un lugar para colocarlo. Hoy solo esta el recuerdo de mi abuelo.
El absurdo no pertenece a las diferencias comprendidas en el cuadro propio de la razón. No es idéntico a lo inverosímil, a lo inesperado, a lo imprevisto. Desde el momento en que el caballero se resigna, se convence de la imposibilidad, según el alcance; tal es el resultado del examen racional que tiene la energía de hacer. En cambio, desde el punto de vista de lo infinito la posibilidad subsiste en medio de la resignación; mas esta posesión es al mismo tiempo una renuncia, no siendo sin embargo por eso un absurdo para la razón; porque está conserva su derecho a sostener que la cosa es y continúa siendo imposible en el mundo finito donde es soberana